jueves, 27 de agosto de 2020

La gata Lolita. Colegio de gatos.




 La gata y Lolita. Colegio de gatos

Manolo y Lolita paseaban por el parque. De repente, vino una nube de mosquitos. Lolita cogió una pelota porque era un gato. En el colegio de los gatos los soplaron, se quedaron sin picar a nadie. 

6 comentarios:

  1. Manolo y Lolita tuvieron mucha suerte; Manolo, porque es un oso polar, y los mosquitos-tigre-invisibles huyen de ellos como si fueran demonios; y Lolita es una gata, y tampoco los mosquitos, que se sepa, tienen nada contra los gatos; por eso ella pudo estar jugando tranquilamente en el Jardín de Puerta Oscura con la pelota de malabares. Sin embargo, aquella tarde, la nube de mosquitos invisibles se puso contentísima al ver como se acercaban por el paseo una niña y sus abuelos; los pobres no pudieron soplar, como los gatos de la escuela, al sentir sus picotazos, porque ¡No los veían! De todas formas de poco hubiera servido. Vaya ronchones rojos al día siguiente; parecía que tuvieran el sarampión.

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  2. Bien por Ana, bien por Mar:
    con pinceles o palabras
    no lo podéis pasar mal.

    (El Octopus tiene monstruos
    que quizá se vean mejor
    entrecerrando los ojos).

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  3. Ana leyendo el periódico.

    “AMARRA EN EL PUERTO DE MÁLAGA EL MEGAYATE SLIPSTREAM

    (…) no pasó desapercibido. Se llama SLIPSTREAM (‘estela’ en inglés) y es uno de los megayates más lujosos del mundo, un capricho propiedad del magnate de la comida rápida JACK COWIN. El empresario, de origen canadiense aunque afincado en Australia, posee 'HUNGRY JACK'S', la franquicia de BURGER KING y otras marcas, y es el presidente ejecutivo de 'COMPETITIVE FOODS AUSTRALIA', una de las compañías más grandes del país…” (SUR, Agosto de 2020).

    Ana deja el periódico sujeto con una piedra sobre la arena y le pide a Mar que se aprenda de memoria estos dos versos:

    “Caminante no hay camino
    sino estelas en la mar.”

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  4. Pues está bien eso de soplar a los mosquitos para que alejen. El otro día en el ascensor vi uno y acordándome de tu relato le soplé para que no me picara. En la República Dominicana y Guatemala, donde vivimos Mar durante un tiempo, llamaban a los mosquitos "zancudos" . He buscado, como le gusta hacer al abuelo Manolo, y veo que viene del persa antiguo "zanga", que significa pierna, y se debe referir a las patas largas.
    "Caminante no hay camino, sino estelas en la mar...y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca has de volver a pisar". Seguro que te puedes aprender un poco más.
    Buen nombre "Estela" para el megayate...pero mejor Octopus, que ya lo conocemos bien.

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  5. Jack Cowin desembarcó en el Palmeral de las Sorpresas seguido de su mascota, un tierno canguro. Muy contento, decidió dar por Málaga un buen paseo. El megadueño del Estela había creído que si el Palmeral se llamaba de las Sorpresas era porque los malagueños le habrían preparado a él una fantástica sorpresa. Quizá un gran banquete con mucho espeto de sardinas, mucho champán y mucho chanquete.

    Pero en realidad la sorpresa que le aguardaba en los Jardines de Puerta Oscura era ser atacado de hecho por una nube de rastreros mosquitos y dar saltos loco como una cabra. Cosa que asustó mucho al tierno canguro pese a ser él muy saltarín. Creyó Mr. Cowin que España entera le había tomado el pelo, aunque pelo estupendo antimosquitos quien lo tenía no era él sino su mascota.

    Muy enfadado volvió al barco para encerrarse en su capricho y no volver a desembarcar nunca más: ni en Málaga ni en Chile ni en Australia. Con guardias y alarmas tomando todas clase de precauciones, eso sí. No fuera a pasarle como a Juan Carlos Primero, desalojado del Octopus por los negros africanos y pidiendo ahora limosna en mitad de los desiertos.

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  6. Contrapunto monárquico de Guido Ceronetti:

    « “¡Perdón, señor, no lo he hecho adrede!” (María Antonieta al verdugo por haberle pisado involuntariamente el pie en el patíbulo.) Cortesía y Guillotina: ¡ésos sí que son encuentros significativos! Las disculpas por el pisotón son un signo exquisito de superioridad, el último de una reina. »

    Y chiste malo de canguros también de don Guido:

    « “La bolsa o la vida.” El canguro, con la bolsa, daría la vida. »

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