domingo, 10 de enero de 2021

El oso que no dormía nunca


Érase una vez un oso que no dormía. Se llamaba Lucas y comía mucho: salchichas, chorizo y papas fritas y también se cuidaba mucho y se lavaba los dientes. No dormía porque estaba muy delgado entonces su amigo Manolo lo llevó al médico y le inflaron el cuerpo, pero no mucho porque podría engordar demasiado y así pudieron lo pudieron abrazar y así fue su vida durmiendo feliz. 

 

3 comentarios:

  1. A ver. Si el oso comía salchichas, papas fritas y chorizo debería estar bien gordo. Lo más seguro es que no engordara porque no dormía bien el pobre. Pero menos mal que tenía un buen amigo como Manolo que lo acompañó al hospital, porque sin dormir no se puede estar que se pone uno enfermo. Lo que me parece fantástico es que le pudieran poner gordo, o de gordura moderada, con un inflador de cuerpos de oso. Lo bueno es que finalmente fue abrazado y "así fue vida durmiendo feliz". Imagínate que lo hubieran inflado demasiado y hubiera salido volando por la ventana del hospital, como un globo. Pero eso ya sería para otra historia que podría titularse: El oso que se convirtió en globo y voló.

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  2. Comiendo tanto, delgado y sin dormir, qué pasa aquí… En realidad, Mar, si condenas al insomnio en tu cuento al pobre Lucas es porque Manolo aparece dormido casi siempre. El problema, reconócelo, está en tu relación con Manolo, de la que tanto Lucas como Romeo son víctimas con sus insomnios. Ellos ven a Manolo con tan buen sueño, tan satisfecho, que muy nerviosos, ni siquiera media hora pueden dormir. Luego, claro, buscando un final feliz, con abrazos y todo, te inventas la historia de Manolo llevando a Lucas al médico… Falso, Mar, tú misma lo descubres: no era un hospital sino una gasolinera. Y hala, aire, mucho aire a Lucas, inflarlo sin piedad hasta que vuele y desaparezca: a la misma solución ha llegado Inés, no estoy yo solo. Y ahora, el pobre Romeo temblando un montón a todas horas a la espera de también ser arrastrado por Manolo a la Estación de Servicio.

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  3. Pues no sé, parece que la dieta del oso Lucas es un poco pesadita: chorizo, salchichas, papas fritas... En la historia no se dice, pero es posible que el pobre se pasara las noches en blanco haciendo la digestión de semejantes comilonas; igual, poniéndose en lo peor, pudiera haber vomitado alguna vez; eso no se dice, pero pudiera ser; y encima sin poder tomar antes de dormir una buena tila alpina, manzanilla, ni infusión alguna, porque bien se sabe que los osos no toman esas cosas. Lo de lavarse los dientes sí que está muy bien, y siendo tan carnívoro a lo mejor hasta necesita hilo dental para completar la limpieza. La idea de su amigo, lo del médico y el inflador, no sé, no sé; lo que sí podría venirle bien es hacerse algo vegetariano; seguiría delgado, pero ya por fin durmiendo mucho, como su amigo Manolo, que solo se despierta a las nueve menos cuarto para leer cuentos por teléfono; además se le podría abrazar mejor que con esa forma de globo que tendría después de la visita al médico.

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