Parecen constelaciones esos círculos del mural. Planetas con nombres, el tuyo, Mar, entre Jade y Matías. Cuelgan como guirnaldas de las constelaciones papelitos de colores de fiesta. Todos somos uno. La t parece un asta de toro y la popa del Octopus dos avestruces picoteándose como dijo el abuelo. Muy bien pintado el mural.
A continuación, también de PITI, "ángel" según tu abuela, del que esta mañana pusimos algo en tu entrada guagüera.
"SERÍA MARAVILLOSO que realmente un hombre fuese todos los hombres, que todos fuéramos uno...
Tal vez algún día nos demos cuenta de nuestro error y así como se espera que las clases de Literatura [...] por ejemplo, den sus frutos en generaciones venideras, esta utopía pueda llegar a ser algún día la meta de la humanidad. Es algo muy difícil, porque habría que romper todas las estructuras existentes.
[...] El caso es que frases tipo “yo lees”, “tú sonrío”, “nosotros sueña”..., frases en las que yo, tú, nosotros, son uno porque ese uno es todos, sólo podemos enclavarlo dentro de un “mundo feliz”; iba a decir dentro de un imaginario mundo feliz, pero no sería cierto. No es imaginario. Ese mundo podía haber existido...
Es curioso, pero no es la primera vez que me planteo cómo aparecería esto del yo, tú, él... y demás pronombres personales, y por qué se conjugan los verbos como lo hacemos, de acuerdo con cada pronombre. Es algo que siempre me ha llamado la atención. Debe ser de tanto leer libros de indios que, aunque usan los pronombres, los verbos los ponen siempre en infinitivo (lo que supone un paso hacia ese mundo-unido-feliz).
Se me acaba de ocurrir que si en vez de haber civilizado nosotros a los indios, nos hubiéramos dejado civilizar por ellos, a lo mejor nos hubiéramos puesto en camino hacia ese mundo y hasta puede que, si no alcanzarlo del todo, estuviéramos a punto de conseguirlo.
También se me acaba de ocurrir que si he llegado a esta conclusión a través de la lectura, es que no estamos totalmente a oscuras, es decir, que pensándolo bien, existe un pequeño mundo dentro de nuestro gran mundo que podía llevarnos al mundo feliz: el mundo de la literatura.
Hola, Mar. La chica que escribe más arriba tiene toda la pinta de haberse puesto a reflexionar mientras vosotros pintabais ese mural tan luminoso y bonito. En su escrito parece decir que sólo cuando estamos iluminados por la luz del "no--ser", o sea, cuando recordamos que formamos parte de un todo, sólo entonces, podemos sentirnos unidos los unos a los otros; unidos por la bondad, la belleza y la razón; que es lo único que puede unir a las personas. Parece un poco difícil y complicado, pero tú lo entiendes de sobra ; difícil, cuando sería tan "difácil"en el fondo, si nos lo propusiéramos.
Ayer en nuestro caminar por el parque, que tú conoces muy bien, estuvimos contigo, con los casi 8.000 millones de habitantes que tiene el planeta Tierra; y hasta con todas las estrellas de esas preciosas e inocentes galaxias de vuestro mural colegial. En la ruta matutina nos tropezamos con algunas sorpresas.
1.-- Palmera frutos de oro. Madagascar. 2.--Palmera solitaria. Bueno, no estaba tan sola porque al lado tenía dos compañeras. También de Madagascar. 3.-- Alpinia. Asia Oriental. Tropical. 4.--Flor del paraíso, Azucena de porcelana. 5.--Palmera azul. Islas Mascareñas.
6.--Ya de vuelta... ¡Oh, una ardilla en la pinocha! que en seguida trepó decidida por el peludo tronco de un pino canario.
Entonces el abuelo anotó en su libreta: "Vivir es la sorpresa permanente".
Parecen constelaciones esos círculos del mural. Planetas con nombres, el tuyo, Mar, entre Jade y Matías. Cuelgan como guirnaldas de las constelaciones papelitos de colores de fiesta. Todos somos uno. La t parece un asta de toro y la popa del Octopus dos avestruces picoteándose como dijo el abuelo. Muy bien pintado el mural.
ResponderEliminarMaravilloso tu mural, Mar.
ResponderEliminarA continuación, también de PITI, "ángel" según tu abuela, del que esta mañana pusimos algo en tu entrada guagüera.
"SERÍA MARAVILLOSO que realmente un hombre fuese todos los hombres, que todos fuéramos uno...
Tal vez algún día nos demos cuenta de nuestro error y así como se espera que las clases de Literatura [...] por ejemplo, den sus frutos en generaciones venideras, esta utopía pueda llegar a ser algún día la meta de la humanidad. Es algo muy difícil, porque habría que romper todas las estructuras existentes.
[...] El caso es que frases tipo “yo lees”, “tú sonrío”, “nosotros sueña”..., frases en las que yo, tú, nosotros, son uno porque ese uno es todos, sólo podemos enclavarlo dentro de un “mundo feliz”; iba a decir dentro de un imaginario mundo feliz, pero no sería cierto. No es imaginario. Ese mundo podía haber existido...
Es curioso, pero no es la primera vez que me planteo cómo aparecería esto del yo, tú, él... y demás pronombres personales, y por qué se conjugan los verbos como lo hacemos, de acuerdo con cada pronombre. Es algo que siempre me ha llamado la atención. Debe ser de tanto leer libros de indios que, aunque usan los pronombres, los verbos los ponen siempre en infinitivo (lo que supone un paso hacia ese mundo-unido-feliz).
Se me acaba de ocurrir que si en vez de haber civilizado nosotros a los indios, nos hubiéramos dejado civilizar por ellos, a lo mejor nos hubiéramos puesto en camino hacia ese mundo y hasta puede que, si no alcanzarlo del todo, estuviéramos a punto de conseguirlo.
También se me acaba de ocurrir que si he llegado a esta conclusión a través de la lectura, es que no estamos totalmente a oscuras, es decir, que pensándolo bien, existe un pequeño mundo dentro de nuestro gran mundo que podía llevarnos al mundo feliz: el mundo de la literatura.
Hola, Mar.
ResponderEliminarLa chica que escribe más arriba tiene toda la pinta de haberse puesto a reflexionar mientras vosotros pintabais ese mural tan luminoso y bonito. En su escrito parece decir que sólo cuando estamos iluminados por la luz del "no--ser", o sea, cuando recordamos que formamos parte de un todo, sólo entonces, podemos sentirnos unidos los unos a los otros; unidos por la bondad, la belleza y la razón; que es lo único que puede unir a las personas. Parece un poco difícil y complicado, pero tú lo entiendes de sobra ; difícil, cuando sería tan "difácil"en el fondo, si nos lo propusiéramos.
Ayer en nuestro caminar por el parque, que tú conoces muy bien, estuvimos contigo, con los casi 8.000 millones de habitantes que tiene el planeta Tierra; y hasta con todas las estrellas de esas preciosas e inocentes galaxias de vuestro mural colegial. En la ruta matutina nos tropezamos con algunas sorpresas.
1.-- Palmera frutos de oro. Madagascar.
2.--Palmera solitaria. Bueno, no estaba tan sola porque al lado tenía dos compañeras. También de Madagascar.
3.-- Alpinia. Asia Oriental. Tropical.
4.--Flor del paraíso, Azucena de porcelana.
5.--Palmera azul. Islas Mascareñas.
6.--Ya de vuelta... ¡Oh, una ardilla en la pinocha! que en seguida trepó decidida por el peludo tronco de un pino canario.
Entonces el abuelo anotó en su libreta: "Vivir es la sorpresa permanente".
Infinitos besos le mandan las estrellas a Mar.
Nubes que quieren ser olas, y olas que quieren ser nubes:
Eliminar─Qué lío se hacen las torres ─gritó Mar sube que sube.
Y delante del mural, aunque suene fatal:
─Dos torres y dos billones de torres; o sea, en total, una sola torre.
Fuera lamentos de ardillas y ARDIYOS ─ya sí, ya no─ y empiece el despiporre.
¡Mar, Miguel, Ana, Luna y Salomón!
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar