¿Te imaginas, Mar, a tu barquito de papel navegando al amanecer en la foto de abajo? Navegaría por el camino de luz hacia el sol remontando las olas, que serían suaves y no altas como montañas. Le sobrevolarían las gaviotas, como esa que se ve en la imagen, y saludaría a pulpos, peces y ballenas. Y alegres en la popa estarían los abuelos respirando la brisa marina, leyendo a Simon Weil... que el amor no es consuelo, es luz...
Qué bonito tu barco de papel. Tampoco el OCTOPUS era feo. Nos trasladaron a proa, con JUAN CARLOS PRIMERO. Para ver aparecer las llamadas ESTATUAS DE LA LIBERTAD entre la niebla y llorando. Eso nos dijeron. Pero no. Pese a lo que podamos ver al fondo ─España, Canarias, etc.─ por ahora nos gusta más la popa.
A la poesía, Mar. A tu prima Anita, en Guatemala aún tierna bebita, don Jorge le dedicó un poema que según ella, a ti también te gustará. Por la guerra de España, vivió mucho tiempo en América. Ana, menos.
Jorge Guillén (Valladolid, 1893 – Málaga, 1984). En el Cementerio Inglés, aquí al lado, está enterrado. Lo saben Clara e Inés. O: No lo sabe solo Inés. Lo que mejor te parezca.
Fuera fuera la coplilla. Lo que importa es el poema y mucho más la chiquilla.
MÁS CREACIÓN
Tan joven es esta Anita Que un mundo novel habita. Muda, lo descubre. Pero Palabra es el cuerpo entero.
Mucho se mira las manos. Seres aún arcanos,
O a la boca se las lleva Como si fuese la cueva.
Donde van a ser manjares Misterios ya familiares.
Se impacienta con los pies: Todo ahora, no después.
Frente al gorjeo incipiente, Límpido el día se siente.
Y es tan azul la mirada Que a todo mal anonada. Solo queda por delante La gran Creación triunfante.
Ayer, Mar, empezamos a leer un libro con poemas como los que veíamos allá por la pandemia. Te copiamos uno, seguido de un deber. Un deber que tú verás si esconde otro que no lo es, ya nos contáis.
"Vi los barcos, madre, vilos y no me valen.
Madre, tres mozuelas, no de aquesta villa, en agua corriente lavan las camisas.
Sus camisas, madre, vilas y no me valen."
Esta chica, judía española de hace muchos años, quiere decirle algo a su madre, cantando ¿y quizá también bailando? Ni los barcos ni las camisas le valen, Mar. ¿Por qué será?
¿Te imaginas, Mar, a tu barquito de papel navegando al amanecer en la foto de abajo? Navegaría por el camino de luz hacia el sol remontando las olas, que serían suaves y no altas como montañas. Le sobrevolarían las gaviotas, como esa que se ve en la imagen, y saludaría a pulpos, peces y ballenas. Y alegres en la popa estarían los abuelos respirando la brisa marina, leyendo a Simon Weil... que el amor no es consuelo, es luz...
ResponderEliminarHola, Mar:
ResponderEliminarQué bonito tu barco de papel. Tampoco el OCTOPUS era feo. Nos trasladaron a proa, con JUAN CARLOS PRIMERO. Para ver aparecer las llamadas ESTATUAS DE LA LIBERTAD entre la niebla y llorando. Eso nos dijeron. Pero no. Pese a lo que podamos ver al fondo ─España, Canarias, etc.─ por ahora nos gusta más la popa.
A la poesía, Mar. A tu prima Anita, en Guatemala aún tierna bebita, don Jorge le dedicó un poema que según ella, a ti también te gustará. Por la guerra de España, vivió mucho tiempo en América. Ana, menos.
Jorge Guillén (Valladolid, 1893 – Málaga, 1984). En el Cementerio Inglés, aquí al lado, está enterrado. Lo saben Clara e Inés. O: No lo sabe solo Inés. Lo que mejor te parezca.
Fuera fuera la coplilla. Lo que importa es el poema y mucho más la chiquilla.
MÁS CREACIÓN
Tan joven es esta Anita
Que un mundo novel habita.
Muda, lo descubre. Pero
Palabra es el cuerpo entero.
Mucho se mira las manos.
Seres aún arcanos,
O a la boca se las lleva
Como si fuese la cueva.
Donde van a ser manjares
Misterios ya familiares.
Se impacienta con los pies:
Todo ahora, no después.
Frente al gorjeo incipiente,
Límpido el día se siente.
Y es tan azul la mirada
Que a todo mal anonada.
Solo queda por delante
La gran Creación triunfante.
Con más margen,
ResponderEliminarversos 3º, 4º, penúltimo y último.
A ver si sale.
MÁS CREACIÓN
Tan joven es esta Anita
Que un mundo novel habita.
Muda, lo descubre. Pero
Palabra es el cuerpo entero.
Mucho se mira las manos.
Seres aún arcanos,
O a la boca se las lleva
Como si fuese la cueva.
Donde van a ser manjares
Misterios ya familiares.
Se impacienta con los pies:
Todo ahora, no después.
Frente al gorjeo incipiente,
Límpido el día se siente.
Y es tan azul la mirada
Que a todo mal anonada.
Solo queda por delante
La gran Creación triunfante.
Ayer, Mar, empezamos a leer un libro con poemas como los que veíamos allá por la pandemia. Te copiamos uno, seguido de un deber. Un deber que tú verás si esconde otro que no lo es, ya nos contáis.
ResponderEliminar"Vi los barcos, madre,
vilos y no me valen.
Madre, tres mozuelas,
no de aquesta villa,
en agua corriente
lavan las camisas.
Sus camisas, madre,
vilas y no me valen."
Esta chica, judía española de hace muchos años, quiere decirle algo a su madre, cantando ¿y quizá también bailando? Ni los barcos ni las camisas le valen, Mar. ¿Por qué será?
AncientFM (Música medieval y renacentista sin comerciales)
ResponderEliminarVIENTO DEL OESTE
Oyéndolo tus abuelos, Mar.
"WESTRON WYNDE; Hola, no, no, no.
Hacia 1500
La flor de todos los barcos".
https://www.youtube.com/watch?v=HnCD9t2NgMU