sábado, 21 de octubre de 2023

Las tres mochuelas lavanderas


 

3 comentarios:

  1. UNO

    Paz entre mochuelas
    y mochuelos: imposible.
    A ver las mozuelas.

    A VER LOS MOZUELOS.

    O DOS

    Paz entre mochuelos
    y mochuelas: imposible.
    A ver los mozuelos.

    A VER LAS MOZUELAS.

    ***

    Al sol tendidas,
    séquese bien el yo
    de las camisas.

    ***

    Tres morillas me enamoran
    en Ojén:
    Ana, Fátima y MARién

    https://www.youtube.com/watch?v=YDMZpg-aW7I

    TRES MORILLAS M'ENAMORAN EN JAÉN

    Tres moricas me enamoran
    en Jaén:
    AIXA, FÁTIMA Y MARIÉN.

    Tres moricas tan garridas
    iban a coger olivas,
    y hallábanlas cogidas
    en Jaén:
    AIXA, FÁTIMA Y MARIÉN.

    Y hallábanlas cogidas
    y tornaban desmaídas
    y las colores perdídas
    En Jaén:
    AIXA, FÁTIMA Y MARIÉN.

    Tres moricas tan lozanas,
    iban a coger manzanas
    hallábanlas tomadas
    en Jaén:
    AIXA, FÁTIMA Y MARIÉN.

    Díjeles: ¿Quién sois, señoras,
    de mi vida robadoras?
    Cristianas, que éramos moras
    en Jaén:
    AIXA, FÁTIMA Y MARIÉN.

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  2. SE VA ACERCANDO

    Caramba HOmbrE
    Auxilio 9, Mar.
    ¡FelicidOdEs!

    Te contamos de qué se ríen las gaviotas. Gregorio el Grande, que es Santo y fue Papa, clasificó ángeles y arcángeles a su manera. Y en el cielo descubrió que las jerarquías y órdenes angelicales verdaderos no estaban organizados como él o Dionisio Areopajita creían. En realidad allí se desconoce quién en esta Tierra había imaginado cómo y dónde poner a cada uno en el Cielo. Al darse cuenta de su error, tanto el Santo Papa como el Areopajita empezaron a reírse de ellos mismos a carcajada limpia. Y por lo que sabemos, así siguen de felices. Pues eso, a ser muy felices los tres.

    Óyelas bien, Mar. ¡A ver si las gaviotas van a estar riéndose de su propia risa!

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    Respuestas
    1. TODOS LOS DÍAS
      SUS NUEVE NUEVOS AÑOS
      MAR YA LOS TIENE

      ─ ¡Felicidades y no felicidOdEs, hombre! ─gritó desde su nube Romedante.

      Hecho un clavel, en el Cielo estaba él, de guía de Beatriz y Dante. Broma. En realidad, ni Romeo ni Romedante.

      Beatriz y Dante. En un barrio de aquellos, los dos habían llegado al piso que San Gregorio compartía con Dionisio Areopagita…

      "Vimos dos gaviotas reidoras que nos recordaron a las de Málaga. Mar dijo:
      ─¿Y de qué se ríen si no estamos haciendo nada gracioso?
      Igual de ella tomando el sol a lo Mafalda, pensé yo, y recordé cuando hacía lo mismo en la playa a su edad."

      Sí, Mar, el Papa y el supuesto Areopajita, muy resueltos, sin contar con Mar, Leonor o el Señor, habían dispuesto el orden de ángeles y arcángeles equivocándose, pero riéndose sabiamente luego de ellos mismos. Por las gaviotas ya lo sabes. Pero de ti, con otro oculista gritamos anoche tus abuelos: ¡Nadie se reirá de ti ni de Ana ni de Miguel en esta Tierra!

      Bromas y calabazas. Errores y carcajadas. Para ti y las tres familias, o para todas ellas, te copiamos, Mar, unos párrafos que, bajo el apartado LA RISA DE SAN GREGORIO hemos leído en LAS CENIZAS DE LA FLOR, libro de Miguel Ángel Crespo.

      “¡Admirable reacción del santo pontífice! A primera vista, puede pensarse que de lo que se rio fue de su propia ignorancia, pero un poco más de reflexión puede hacernos concluir que su risa no debe interpretarse ─o no debe interpretarse únicamente─ como una burla de sí mismo, puesto que nada ni siquiera levemente denigrante, ni aunque proceda de sus pensamientos, puede sucederle a un alma bienaventurada. Yo creo que lo que de verdad provocó la risa de San Gregorio fue la alegría que le produjo la verdad, y más aún el conocerla librándose al mismo tiempo de un error.

      Parece, pues, que Dante quiso avisarnos con sus versos de lo mucho que vamos a tener que reírnos en el otro mundo muchos de nosotros, y sobre todo quienes crean estar seguros de muchas cosas.

      Pensando en estas risas futuras, me pregunto quiénes van a reírse más, y no sé si algún día eterno y sin tiempo ─¡ojalá!─ tendré que reírme yo mismo de lo que opino sobre los futuros reidores. Pues creo que, más que los poetas ─que apenas se atreven a decir hoy que les corresponde un puesto importante en toda sociedad justa─ y más que los pintores, los escultores, los músicos y los humanistas; más, en suma, que quienes cultivan las ahora casi arrinconadas ciencias del espíritu, se van a reír quienes andan en busca de los secretos de la materia porque piensan que son más importantes para la felicidad del hombre que los misterios de nuestro interior.

      No llorarán al darse cuenta del despropósito que supone el que, aquí en la tierra, hayan sido mucho mejor recompensados que los otros, porque en el Paraíso no existe el llanto, pero, al recordarlo, sus carcajadas serán tan incontenibles que regocijarán durante toda la eternidad a los felicísimos coros angélicos.

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