¿De su boca sale fuego? Más parece un huevo frito: ─QUÉ BIEN, MUCHO MÁS BONITO, ¡Y YO BATO! (El abuelo).
Nueva ardilla trepó un pino. Cerrado de Calderón, junto a CASER ASILÓN. La abuela leyó este escrito:
«Sus temas fueron el amor y el viaje. Escribió versos al camino, a los pájaros, a la estela del mar, al humo de los trenes, a la Vía Láctea, al vagabundo y a sí mismo… Puso nombres nuevos a los lugares de siempre: al Parque los Once Pétalos, la Encrucijada del Escudo y la Avispa o el Árbol de la Primavera Triste, que era la acacia, y como tampoco se conformaba con los nombres comunes de las cosas, a la arena la llamó “la lluvia eterna de los muertos” y a la luna “la moneda de oro perdida por un Dios”. Y sobre todo escribió versos a Alicia, aludiéndola por sus nombres secretos de pájaros y flores o por el seudónimo poético de Ondina.» (Luis Landero, JUEGOS DE LA EDAD TARDÍA).
Del mismo Landero también leímos ─Tribuna─ ¡A APRENDER AL ASILO!
Por internet vimos el dibujo de un cuchillo cuya hoja era una pluma blanca. También el de un Rey León con corona y mala cara. La boca, abierta, mucha hambre: ocho pulpos se había tragado de golpe. En un correo te pegaremos los dos dibujos. Pensando en ellos, y en los trabajos de mamá, papá y todos tus tíos, tías, primos y primas, se nos ocurrió lo siguiente.
Del Rey Dinero líbrennos con gracia dragones de aire, fuego, tierra y mar. A bordo del Octopus, en el gran océano, piérdase un poquito Su Basta Majestad, Emérito de Europa, África, Rusia, Asia, América y Oceanía.
De Málaga a Tenerife por mar, en LA DRAGONTEA, Mar, buenos abrazos.
Antesdeayer por la mañana subimos a Gibralfaro… Y ahora es verdad lo que te vamos a contar. Por costumbre exageraremos un poco; en el peligro de caída, quizá, por aquella ardilla del mordisco y fuerte también la lluvia y sin paraguas: “Lluvia de sangre” en un dedo, y en un haiku, recordarás.
Seguimos antes de ayer, o antesdeayer. En una de las curvas de la carretera interior, tu abuela me dio un abrazo y justo entonces vio una ardilla a mis espaldas. Muchas veces le llamamos la atención. Con las manos, llenas de nueces, y hasta dejándolas en el suelo y haciendo yo la flauta dulce con los dedos. Pues nada. La muy torpe dejó la carretera y a gatear gatear monte arriba.
Cuando yo tenía nueve, siete o cinco años, Mar, aunque estaban prohibidas, para pasarlo bien algunas máscaras se atrevían a salir en Carnaval por las calles de Montoro gritándoles a sus conocidos: “¡Uy qué torpe, torpe, retorpe, que no me conoces!”. Pues esto mismo a tan displicente ardilla le chillamos tu abuela y yo. Antesdeayer.
Además, pensando que tendría hambre como otras compañeras suyas, para darle mejor los trocitos de nuez yo me había sentado en el suelo. Pido al final ayuda a tu abuela para incorporarme, Y CASI LOS DOS NOS CAEMOS. Quédese en eso la cosa. Sin exagerar con que nos caímos con graves daños y roturas, teniendo que ser auxiliados por una caravana de grandes patinetas pilotadas por muy amables noruegos que hasta nos acompañaron hasta Carlos Haya tras la ambulancia… O sea (o en plan):
Tendremos, Mar, más cuidado en el mundo de las ardillas.
El otro día te mandé por correo haikus de fútbol escritos por dos amigos de mamá. Ahora, de alumnos míos que tenían tu edad en el curso 1987/88, te copio aquí diez más.
Solíamos escribir los haikus acompañado cada uno con un dibujo. Como a ti, eso les gustaba mucho.
Caracol lento, la brisa corre suave. La rojas flores.
El sol de cristal, nubes cargadas de sal. El aguacero.
Llega una perra. Va con sus siete hijitos y con su novio.
Junto al camino los olivos están con aceitunas.
Una ranita saltando entre las piedras. Yo la estoy viendo.
En el tejado hay un gato maullando de madrugada.
Sargo de negro. Blanca roca de sal, anda el cangrejo.
Azul es el mar y con sus olas grandes contaba cuentos.
Fui al colegio. Aprendí a dividir y por tres cifras.
Las hadas buenas hacen un corro grande y cantan juntas.
El dragón y la ardilla
ResponderEliminarAndan subidos al Drago
Les gusta pasar el rato
Tomando el fresco allá arriba.
De su boca sale fuego
Mientras la ardilla le mira
Respira, dragón, respira
la llama la mece el viento.
¿De su boca sale fuego?
EliminarMás parece un huevo frito:
─QUÉ BIEN, MUCHO MÁS BONITO,
¡Y YO BATO! (El abuelo).
Nueva ardilla trepó un pino.
Cerrado de Calderón,
junto a CASER ASILÓN.
La abuela leyó este escrito:
«Sus temas fueron el amor y el viaje. Escribió versos al camino, a los pájaros, a la estela del mar, al humo de los trenes, a la Vía Láctea, al vagabundo y a sí mismo… Puso nombres nuevos a los lugares de siempre: al Parque los Once Pétalos, la Encrucijada del Escudo y la Avispa o el Árbol de la Primavera Triste, que era la acacia, y como tampoco se conformaba con los nombres comunes de las cosas, a la arena la llamó “la lluvia eterna de los muertos” y a la luna “la moneda de oro perdida por un Dios”. Y sobre todo escribió versos a Alicia, aludiéndola por sus nombres secretos de pájaros y flores o por el seudónimo poético de Ondina.» (Luis Landero, JUEGOS DE LA EDAD TARDÍA).
Del mismo Landero también leímos ─Tribuna─ ¡A APRENDER AL ASILO!
https://elpais.com/diario/1991/01/03/opinion/662857210_850215.html
3 de enero del 91 ─ 8 de mayo del 24. Créetelo, Mar ─ ¡Por favoor!
Bajo una piedra dejamos los dos folios ─ Es la verdad.
La ardilla Diente
ResponderEliminarMorsa, gracias a Mar
desaparece.
A ver, Pitiminí,
¡qué va a pasar aquí!
MAR,
ResponderEliminar¿Dó los dragones?
Rinocerontes, no;
ardillas, sí.
En Gibralfaro, el jazmín,
ResponderEliminarmuy cerca de la hornacina,
quiere estar cerca de ti.
En el Monte del Faro, Mar, pasadas ayer las nueve de la tarde.
─Diez minutos y se irá
─dicen los álamos blancos─.
Él sabe que volverá.
Repetida, Mar, la entrada anterior. Con dos diferencias.
ResponderEliminarEn Gibralfaro, el jazmín,
al lado de la hornacina,
quiere estar cerca de ti.
En el Monte del Faro, Mar, pasadas ayer las nueve de la tarde.
─Diez minutos y se irá
─dicen los álamos blancos─.
No sabe que volverá.
***
Seguro que durmiendo lo ven mejor, incluso puesto.
"Ardillas durmientes
despierten la mente,
que ya son muchas horas
las que ustedes duermen ".
¡Vivan tus rimas canarias!
Hola, Mar:
ResponderEliminarPor internet vimos el dibujo de un cuchillo cuya hoja era una pluma blanca. También el de un Rey León con corona y mala cara. La boca, abierta, mucha hambre: ocho pulpos se había tragado de golpe. En un correo te pegaremos los dos dibujos. Pensando en ellos, y en los trabajos de mamá, papá y todos tus tíos, tías, primos y primas, se nos ocurrió lo siguiente.
Del Rey Dinero líbrennos con gracia dragones de aire, fuego, tierra y mar. A bordo del Octopus, en el gran océano, piérdase un poquito Su Basta Majestad, Emérito de Europa, África, Rusia, Asia, América y Oceanía.
De Málaga a Tenerife por mar, en LA DRAGONTEA, Mar, buenos abrazos.
ResponderEliminarAntesdeayer por la mañana subimos a Gibralfaro… Y ahora es verdad lo que te vamos a contar. Por costumbre exageraremos un poco; en el peligro de caída, quizá, por aquella ardilla del mordisco y fuerte también la lluvia y sin paraguas: “Lluvia de sangre” en un dedo, y en un haiku, recordarás.
Seguimos antes de ayer, o antesdeayer. En una de las curvas de la carretera interior, tu abuela me dio un abrazo y justo entonces vio una ardilla a mis espaldas. Muchas veces le llamamos la atención. Con las manos, llenas de nueces, y hasta dejándolas en el suelo y haciendo yo la flauta dulce con los dedos. Pues nada. La muy torpe dejó la carretera y a gatear gatear monte arriba.
Cuando yo tenía nueve, siete o cinco años, Mar, aunque estaban prohibidas, para pasarlo bien algunas máscaras se atrevían a salir en Carnaval por las calles de Montoro gritándoles a sus conocidos: “¡Uy qué torpe, torpe, retorpe, que no me conoces!”. Pues esto mismo a tan displicente ardilla le chillamos tu abuela y yo. Antesdeayer.
Además, pensando que tendría hambre como otras compañeras suyas, para darle mejor los trocitos de nuez yo me había sentado en el suelo. Pido al final ayuda a tu abuela para incorporarme, Y CASI LOS DOS NOS CAEMOS. Quédese en eso la cosa. Sin exagerar con que nos caímos con graves daños y roturas, teniendo que ser auxiliados por una caravana de grandes patinetas pilotadas por muy amables noruegos que hasta nos acompañaron hasta Carlos Haya tras la ambulancia… O sea (o en plan):
Tendremos, Mar, más cuidado en el mundo de las ardillas.
“(…) que HASTA nos acompañaron HASTA Carlos Haya tras la ambulancia… O sea (o en plan):
EliminarTendremos, Mar, más cuidado en el mundo de las ardillas.”
A un negro de muchas rastas
una ardilla en Gibralfaro
le gritaba: “¡BASTA, BASTA!”.
Hola, Mar:
ResponderEliminarEl otro día te mandé por correo haikus de fútbol escritos por dos amigos de mamá. Ahora, de alumnos míos que tenían tu edad en el curso 1987/88, te copio aquí diez más.
Solíamos escribir los haikus acompañado cada uno con un dibujo. Como a ti, eso les gustaba mucho.
Caracol lento,
la brisa corre suave.
La rojas flores.
El sol de cristal,
nubes cargadas de sal.
El aguacero.
Llega una perra.
Va con sus siete hijitos
y con su novio.
Junto al camino
los olivos están
con aceitunas.
Una ranita
saltando entre las piedras.
Yo la estoy viendo.
En el tejado
hay un gato maullando
de madrugada.
Sargo de negro.
Blanca roca de sal,
anda el cangrejo.
Azul es el mar
y con sus olas grandes
contaba cuentos.
Fui al colegio.
Aprendí a dividir
y por tres cifras.
Las hadas buenas
hacen un corro grande
y cantan juntas.
Hola, Mar:
EliminarHOY SAN GUILLERMO.
EL FOLIO NIÑOS 1,
AHORA COMPLETO.
En una isla
viven muchos cangrejos
sobre la arena.
Bajo el gran mar
viven algas marinas
y muchos pulpos.
En la montaña
había un cazador
cazando liebres.
Un pajarito
volaba por el cielo
hacia su nido.
Caracol lento,
la brisa corre suave.
La rojas flores.
El sol de cristal,
nubes cargadas de sal.
El aguacero.
En el mar verde
el horizonte muy lejos.
Los peces saltan.
Una sardina
va por el mar salado
y corretea.
Llega una perra.
Va con sus siete hijitos
y con su novio.
Águila blanca,
gavilán azulado.
Están volando.
En el colegio.
En el patio mojado
niños jugando.
En una casa
hay muchos niños chicos
que juegan mucho.
Un gran caballo
blanco como la nieve
que va al galope.
Una jirafa
siente el aire fresquito
en sus orejas.
Esta mañana
hacemos gimnasia
y se va el sol.
Voy a la playa
y encuentro las almejas
bajo la tierra.
El cangrejo
va por el fondo del agua.
Toca las piedras.
Dios está en su
caballo de nubes y
yo subo con él.
Caen las hojas
en el otoño marrón.
Salgo a la calle.
Junto al camino
los olivos están
con aceitunas.
Una ranita
saltando entre las piedras.
Yo la estoy viendo.
En el tejado
hay un gato maullando
de madrugada.
Hoy por la noche
me dormiré tranquila.
Cierro los ojos.
Sargo de negro.
Blanca roca de sal,
anda el cangrejo.
El día viene
alegrando la cara
de las mujeres.
La noche clara.
El cometa se acerca
por las estrellas.
La niña guapa
va a venir a comprar
a mi quiosco.
Noche traviesa,
hay demasiada gente.
Noche alocada.
Es primavera
y los pájaros cantan
en la farola.
El sol brillaba
y las nubes delante
se daban choques.
Azul es el mar
y con sus olas grandes
contaba cuentos.
Tengo un perro.
Es negro y blanco.
Se llama Rocki.
Fui al colegio.
Aprendí a dividir
y por tres cifras.
La piedra blanca,
en el arroyo verde,
junto a las demás.
Voy al colegio,
empieza a gotear.
La gota fría.
Como espaguetis,
también una hamburguesa.
Engordo un kilo.
La foca nada
en el mar plácido
con sus aletas.
El oso blanco
pasea por el polo.
Busca comida.
Lazo mágico
sobre el verde césped
con sus árboles.
Día revuelto.
Félix en el camping
está jugando.
Las hadas buenas
hacen un corro grande
y cantan juntas.
En el trópico
hay muchos tiburones.
Se pasa bien.
Está lloviendo
y deja de llover.
Salgo a jugar.
Me voy de pesca.
Pesco una anguila grande
y se me escapa.
En el otoño
las hojas caen al suelo
en todas partes.
Hola, Mar, Miguel y Ana:
ResponderEliminarY NIÑOS 2,
NO FASTIDIANDO A NADIE.
LUZCA AL FIN TXÚ.
Y NIÑOS 2,
SIN ABURRIR A NADIE.
LUZCA AL FIN TXÚ.
Y NIÑOS 2.
AL PRINCIPIO DE TODO
LUZCA AL FIN TXÚ.
Juegan los gatos con un ovillo grande de color rojo.
Luce en el cielo una bola muy grande, muy amarilla.
Gaviota blanca, atardecer oscuro. Mansa en el cielo.
Van por el campo y las famosas liebres se van con ellos.
Una lazada va atravesando el cielo. El arco iris.
La luna brilla sobre el pequeño lago de la campiña.
Las brujas vuelan en sus viejas escobas a media noche.
Cantar de grillos, el murmurar de ríos. Llega la noche.
El lobo aúlla en la cima del monte. El sol se esconde.
El búho canta en un verde ciprés. Noche estrellada.
Cae la noche. En un silencio denso, manto de estrellas. Carros de fuego y sombras, cantos de luna llena.
Ya caen las hojas, y las ramas, vacías, ven su derrota.
Baten al viento sus alas las gaviotas. Tarde de invierno.
Voy a la playa y me encuentro cangrejos debajo del mar.
Saltan las ranas sobre al agua azul. El sol brillante.
Veo los peces en los ríos y mares. Panza de plata.
Águila blanca. En el monte empinado estalla el brillo.
Rojo mágico turquesa cristalino en una fuente.
Veo los niños, juegan a la pelota. Están cansados.
Entrada al circo. Los trapecistas duermen, están soñando.
Los pececitos que juegan en la fuente de los deseos.
La luz del alba entra por mi ventana y me levanto.
Veo las hormigas que están cogiendo pipas para el invierno.
En el recreo juego con mis amigos al hombre negro.
Un dos tres cuatro. Los colegiales cuentan en el colegio.
Camino largo. Viajaba un vagabundo, llevaba un saco.
Tiran el clavel hacia la Cruz de Mayo. Es muy bonito.
Cielo azul, las nubes de algodón, el sol limón.
Día lluvioso. Las nubes de carbón, suenan los truenos.
Hago un problema. Reflexiono un poquito: me sale bien.
Voy a la iglesia y canto una canción. Salgo contenta.
Veo un cangrejo muy triste y rabioso sobre la arena.
Veo a Belén que está leyendo un libro. El árbol sabio.
Hago figuras, son cilindros y conos, así se llaman.
Mi padre tiene un coche muy perita: Renault Espréss.
Tengo sobrina. Se llama rosarito y es muy rubia.
Un pajarito tiene el nido en un árbol. Se balancea.
Hago haikus. Le pongo mucho rojo, que esté fuerte.
Una ventana. Tiene muchos lacitos de color rojo.
Veo a Belén que coge su maleta. Se va a casa.
Una paloma muy quieta en la terraza. ¿Irá a morirse?
Veo a Salvador que está tirando cosas a Maria Belén.
Una cuchara que sirve para comer todas las cosas.
Por las montañas veo salir el sol. El pueblo brilla.
Tengo colores. Son todos muy bonitos. El amarillo.