Las camuflas no son unos quesitos cualesquiera. Mar las/los usó ayer para sacar a los negros de la tierra por el agua de las fuentes del Parque: los localizó en el agua ayer tarde. Trátese de H, B, Y o Z (Octopus, piedras, gatos o Manolos, pulpos, Lolitas o reyes eméritos), con Mar conviene estar muy atentos.
Puede ser que los negros estén ya un poco hartos de vivir bajo tierra, a lo mejor por eso, el otro día, se mudaron al estanque del Parquecillo; allí parecían estar más frescos para fabricar sus camuflas; además los polvos mágicos seguro que se disuelven muy bien en el agua de las fuentes, y no sabemos lo que podría ocurrir entonces; igual los africanos dejaban de estar siempre escondidos y se echaban a volar... Ir por el aire parece lo mejor.
Pues en la explanada cerca del Octopus hay que que tener cuidado al levantar las piedras del suelo. Porque al levantarlas me dijo Mar que pueden salir algunos negros. Que no pasaría tampoco nada si salen un rato y ven alguna gaviota pasar, o se cruzan con algún gato negro o color canela. Estaba pensando que los polvos mágicos de las camuflas podían convertirnos a todos en marineros del Octopus y qué alegría zarpar todos juntos, con Manolo y compañía, hacia el horizonte.
“Unos ocho cuerpos inertes en patera semiinundada hacia la que ha partido una lancha de la Guardia Civil” (Radio 5 hoy a las 7 de la tarde, las 6 en Canarias). Qué difícil para ellos, qué difícil para nosotros, cuando solo ellos y nosotros podríamos ser parte de un arreglo que hiciera olvidar las palabras de Imre Kerstész a las que fácilmente puede llegar cualquiera, más bien de nosotros, navegando por Internet: “Dios es cualquier cosa menos moral… No existe compasión ni en Dios ni en sus criaturas. La vida es básicamente maldad”.
Antes de que la Tierra solo tierra sea, los polvos de Mar y Celestina [no] harán que marcha atrás los africanos y no africanos volvamos al agua de aquellos jardincillos del principio, y que al menos por dos o tres milenios vivir no sea sobre todo maldad o, peor todavía, tontería.
"Mueren 45 personas, entre ellos cinco niños, en el mayor naufragio en el Mediterráneo" Fue el pasado lunes cuando trataban de alcanzar las playas de Europa desde Libia. Estalló el motor de su barca. Qué tremenda injusticia. ¿Y si buscamos en el fondo del mar hay muertos?, me preguntaba el otro día Miguel. ¿Se los comen los peces? ¿Por qué no los salvan? Muchos de ellos son africanos, Mar, parientes de los tuyos que viven bajo tierra y tienen la suerte de tener los polvos mágicos de las camuflas que les mantienen a salvo e incluso les hacen invisibles para trepar por las plantas del puerto junto a los gatos y salir por el agua de las fuentecillas del jardín de las rosas y el azahar. Que vivir no sea todo maldad. Que el mar no sea un cementerio.
Las camuflas no son unos quesitos
ResponderEliminarcualesquiera. Mar las/los usó ayer
para sacar a los negros de la tierra
por el agua de las fuentes del Parque:
los localizó en el agua ayer tarde.
Trátese de H, B, Y o Z
(Octopus, piedras, gatos o Manolos,
pulpos, Lolitas o reyes eméritos),
con Mar conviene estar muy atentos.
... solo con Mar hay que estar bien atentos.
EliminarO
Eliminar... con Mar conviene estar superatentos.
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Puede ser que los negros estén ya un poco hartos de vivir bajo tierra, a lo mejor por eso, el otro día, se mudaron al estanque del Parquecillo; allí parecían estar más frescos para fabricar sus camuflas; además los polvos mágicos seguro que se disuelven muy bien en el agua de las fuentes, y no sabemos lo que podría ocurrir entonces; igual los africanos dejaban de estar siempre escondidos y se echaban a volar... Ir por el aire parece lo mejor.
ResponderEliminarPues en la explanada cerca del Octopus hay que que tener cuidado al levantar las piedras del suelo. Porque al levantarlas me dijo Mar que pueden salir algunos negros. Que no pasaría tampoco nada si salen un rato y ven alguna gaviota pasar, o se cruzan con algún gato negro o color canela. Estaba pensando que los polvos mágicos de las camuflas podían convertirnos a todos en marineros del Octopus y qué alegría zarpar todos juntos, con Manolo y compañía, hacia el horizonte.
ResponderEliminar“Unos ocho cuerpos inertes en patera semiinundada hacia la que ha partido una lancha de la Guardia Civil” (Radio 5 hoy a las 7 de la tarde, las 6 en Canarias). Qué difícil para ellos, qué difícil para nosotros, cuando solo ellos y nosotros podríamos ser parte de un arreglo que hiciera olvidar las palabras de Imre Kerstész a las que fácilmente puede llegar cualquiera, más bien de nosotros, navegando por Internet: “Dios es cualquier cosa menos moral… No existe compasión ni en Dios ni en sus criaturas. La vida es básicamente maldad”.
ResponderEliminarAntes de que la Tierra solo tierra
sea, los polvos de Mar y Celestina
[no] harán que marcha atrás los africanos
y no africanos volvamos al agua
de aquellos jardincillos del principio,
y que al menos por dos o tres milenios
vivir no sea sobre todo maldad
o, peor todavía, tontería.
"Mueren 45 personas, entre ellos cinco niños, en el mayor naufragio en el Mediterráneo" Fue el pasado lunes cuando trataban de alcanzar las playas de Europa desde Libia. Estalló el motor de su barca. Qué tremenda injusticia. ¿Y si buscamos en el fondo del mar hay muertos?, me preguntaba el otro día Miguel. ¿Se los comen los peces? ¿Por qué no los salvan?
EliminarMuchos de ellos son africanos, Mar, parientes de los tuyos que viven bajo tierra y tienen la suerte de tener los polvos mágicos de las camuflas que les mantienen a salvo e incluso les hacen invisibles para trepar por las plantas del puerto junto a los gatos y salir por el agua de las fuentecillas del jardín de las rosas y el azahar. Que vivir no sea todo maldad. Que el mar no sea un cementerio.