Así que el megayate Estela es prima del Octopus. Menuda familia de ricas embarcaciones que nos hemos encontrado en el Puerto. ¿Te acuerdas de aquél día en el que el abuelo te señalaba cómo iluminaba la farola el Octopus? Los faros suelen ser blancos pero leí que hay un artista que ha pintado uno en Cantabria de muchos colores. A algunos les gusta y a otros no. Seguro que a los negros de debajo de la tierra sí. Me lo dijo uno que vive por allí y asomó la cabeza para verlo. Lolita es unicornia. Estela es mágica y tú, Mar, también.
Estela Maga mueve el caldero (al lado un gato negro del puerto).
Dice un conjuro:
ABRACADABRA PATA DE CABRA FLOR DE HIGO-PICO QUE NO SEAS GATA TE LO SUPLICO.
Y todo parece que sucedió como quiso Estela, prima del Octopus; no sabemos si Lolita estaba muy de acuerdo con el cambio, aunque es posible que sí, porque es tan inquieta como Bubietta y le gusta un montón variar.
A esta expresión, “¿Rascacielos? Rascaleches”, Mar opuso rápida “rascanubes” ayer por teléfono.
“¿Megayates? Megalaches” habrá que también admitir ya que en este mismo blog se aceptó que los peluches se llamaran peluches porque por la mañana toman luche y no leche.
“¡Rascacielos! Qué risa: ¡Rascaleches!”, verso del SILBO DE AFIRMACIÓN EN LA ALDEA de Miguel Hernández recién llegado a Madrid.
« “RELECTURA del SILBO DE AFIRMACIÓN EN LA ALDEA de Miguel Hernández; música de dolor. Prolijo (no acaba nunca) y voraz poema, violentísima afirmación de la superioridad de la vida de los campos, de la verdadera vida sobre el Tánatos urbano (la ciudad es vista como pura expresión de la muerte), con agujas, antenas altísimas de disolución lírica. Hernández ha sido el único poeta capaz de arrancar lágrimas, lágrimas verdaderas, de corazón inteligente; poeta con fusil en bandolera, que fusila solamente a la muerte. El grito “¿Qué hacéis aquí, cosas de Dios?” (y nombra al burro, a la manzana, a la nube, a las piedras, a las rosas) es de los más religiosos de nuestros años de religión únicamente rota y desesperada. La ciudad está fuera de Dios, de ahí su mal incurable, el exterminio total de las realidades vivas e inocentes. Y ahora ya, en 1978, incluso la aldea de 1934 se ha convertido en una ciudad ». (Guido Ceronetti en EL SILENCIO DEL CUERPO).
Como dijo Mar, rascanubes, raspanubes, arañanubes, desgarranubes... en alemán (wolkenkratzer), bielorruso (хмарачос), checo (mrakodrap), rumano (zgârie-nori)… En bengalí, en cambio, আকাশচুম্ব (léase Ākāśacumbī, 'besacielos'); en chino 摩天大楼 (léase Mótiān dàlóu, 'edificio del cielo')… También 'nubes' como Mar, los negros africanos: en zulú, rascacielos se dice amafu ‘nubes’ según el traductor de Google. Estar en las nubes o estar en los cielos, que Mar pueda seguir eligiendo mucho tiempo todavía. Y a imitarla de vez en cuando. Según el aforismo, "saber perder el tiempo para empezar a ganarlo".
Así que el megayate Estela es prima del Octopus. Menuda familia de ricas embarcaciones que nos hemos encontrado en el Puerto. ¿Te acuerdas de aquél día en el que el abuelo te señalaba cómo iluminaba la farola el Octopus? Los faros suelen ser blancos pero leí que hay un artista que ha pintado uno en Cantabria de muchos colores. A algunos les gusta y a otros no. Seguro que a los negros de debajo de la tierra sí. Me lo dijo uno que vive por allí y asomó la cabeza para verlo. Lolita es unicornia. Estela es mágica y tú, Mar, también.
ResponderEliminarLolita Osa,
ResponderEliminarLolita Gata,
¿Lolita Unicornia?
Estela Maga
mueve el caldero
(al lado un gato negro del puerto).
Dice un conjuro:
ABRACADABRA
PATA DE CABRA
FLOR DE HIGO-PICO
QUE NO SEAS GATA
TE LO SUPLICO.
Y todo parece que sucedió como quiso Estela, prima del Octopus; no sabemos si Lolita estaba muy de acuerdo con el cambio, aunque es posible que sí, porque es tan inquieta como Bubietta y le gusta un montón variar.
A esta expresión, “¿Rascacielos? Rascaleches”, Mar opuso rápida “rascanubes” ayer por teléfono.
ResponderEliminar“¿Megayates? Megalaches” habrá que también admitir ya que en este mismo blog se aceptó que los peluches se llamaran peluches porque por la mañana toman luche y no leche.
“¡Rascacielos! Qué risa: ¡Rascaleches!”, verso del SILBO DE AFIRMACIÓN EN LA ALDEA de Miguel Hernández recién llegado a Madrid.
« “RELECTURA del SILBO DE AFIRMACIÓN EN LA ALDEA de Miguel Hernández; música de dolor. Prolijo (no acaba nunca) y voraz poema, violentísima afirmación de la superioridad de la vida de los campos, de la verdadera vida sobre el Tánatos urbano (la ciudad es vista como pura expresión de la muerte), con agujas, antenas altísimas de disolución lírica. Hernández ha sido el único poeta capaz de arrancar lágrimas, lágrimas verdaderas, de corazón inteligente; poeta con fusil en bandolera, que fusila solamente a la muerte. El grito “¿Qué hacéis aquí, cosas de Dios?” (y nombra al burro, a la manzana, a la nube, a las piedras, a las rosas) es de los más religiosos de nuestros años de religión únicamente rota y desesperada. La ciudad está fuera de Dios, de ahí su mal incurable, el exterminio total de las realidades vivas e inocentes. Y ahora ya, en 1978, incluso la aldea de 1934 se ha convertido en una ciudad ». (Guido Ceronetti en EL SILENCIO DEL CUERPO).
Como dijo Mar, rascanubes, raspanubes, arañanubes, desgarranubes... en alemán (wolkenkratzer), bielorruso (хмарачос), checo (mrakodrap), rumano (zgârie-nori)… En bengalí, en cambio, আকাশচুম্ব (léase Ākāśacumbī, 'besacielos'); en chino 摩天大楼 (léase Mótiān dàlóu, 'edificio del cielo')… También 'nubes' como Mar, los negros africanos: en zulú, rascacielos se dice amafu ‘nubes’ según el traductor de Google. Estar en las nubes o estar en los cielos, que Mar pueda seguir eligiendo mucho tiempo todavía. Y a imitarla de vez en cuando. Según el aforismo, "saber perder el tiempo para empezar a ganarlo".
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