Un blog para guardar parte de la infinita imaginación de Mar
Para Mar, de su abuela, con un beso muy grande.ROMANCILLO DE LA TARANTELAEn un bosque muy frondoso,bajo un árbol de gran tronco,se encuentran los tres amigos:la liebre, el zorro y el lobo.Y después de un buen saludo,sonrientes y contentosdeciden jugar al corro:- Mejor que vayamos lentos.Se agarran bien de las patas,y empiezan a rodearcon pasos cortos y suavesel tronco, ya sin parar.A lo lejos una músicava acelerando sus pasos,parece una Tarantela:- ¡Agarraos bien de la manos!Girando y girando subenhasta la copa del árbol,y allí bailan sin pararcomo si fuera un palacio.Y tan alegres estaban,y tan cansados también,que se quedaron dormidosabrazaditos, ¡qué bien!
Después del buen romancillo de la abuela, Mar, te escribo yo este otro.Para Mar, de su tía: La liebre, el zorro y el loboestaban algo aburridos a la sombra de un gran árbol¿a qué jugamos, amigos?La liebre quería correrel zorro jugar al corroAl lobo le daba igualY de repente un grito: ¡socorro!Es un pájaro el que exclamaEntre las ramas del árbolque tiene una pata rotaherido está de un mal salto.Enseguida se olvidaronde sus ganas de jugary entre los tres le llevaronal mejor doctor del lugar.Ya se curó el pajaritoy al son de una Tarantela bailan los cuatro animaleshasta la hora de la cena.
Para Mar, de su abuela, con un beso muy grande.
ResponderEliminarROMANCILLO DE LA TARANTELA
En un bosque muy frondoso,
bajo un árbol de gran tronco,
se encuentran los tres amigos:
la liebre, el zorro y el lobo.
Y después de un buen saludo,
sonrientes y contentos
deciden jugar al corro:
- Mejor que vayamos lentos.
Se agarran bien de las patas,
y empiezan a rodear
con pasos cortos y suaves
el tronco, ya sin parar.
A lo lejos una música
va acelerando sus pasos,
parece una Tarantela:
- ¡Agarraos bien de la manos!
Girando y girando suben
hasta la copa del árbol,
y allí bailan sin parar
como si fuera un palacio.
Y tan alegres estaban,
y tan cansados también,
que se quedaron dormidos
abrazaditos, ¡qué bien!
Después del buen romancillo de la abuela, Mar, te escribo yo este otro.
ResponderEliminarPara Mar, de su tía:
La liebre, el zorro y el lobo
estaban algo aburridos
a la sombra de un gran árbol
¿a qué jugamos, amigos?
La liebre quería correr
el zorro jugar al corro
Al lobo le daba igual
Y de repente un grito: ¡socorro!
Es un pájaro el que exclama
Entre las ramas del árbol
que tiene una pata rota
herido está de un mal salto.
Enseguida se olvidaron
de sus ganas de jugar
y entre los tres le llevaron
al mejor doctor del lugar.
Ya se curó el pajarito
y al son de una Tarantela
bailan los cuatro animales
hasta la hora de la cena.