domingo, 11 de diciembre de 2022

Como el agua

 


7 comentarios:

  1. Para Mar y su abuela, mi adamor.

    https://funjdiaz.net/joaquin-diaz-canciones-ficha.php?id=554

    Sonaba duchándome ayer. Un cuento que puedes leer.

    Una hija tiene el rey
    una hija regalada
    su padre por más valor
    un castillo la fraguara.
    Ventanita alrededor
    por donde el aire la entrara;
    por una le entrara el sol
    y el aire de la mañana.
    Por la más chiquita de ellas
    le entra un gavilán y sale
    con las sus alas abiertas
    y no le hace ningún male.
    Bordando está un camisón
    para el hijo de la reina;
    bordándole está con oro
    labrándole está con seda.
    Y entre puntada y puntada
    un aljófar y una perla;
    ¿por qué no cantáis, mi bien?
    ¿Por qué no cantáis, la bella?
    Ni canto, ni cantaré,
    que mi amor está en la guerra,
    y una carta escribiré,
    de mi puño y de mi letra.
    Que me traigan a mi amor
    sano, vivo y sin cadenas
    y si no me lo trajeren
    yo armaré una grande guerra;
    de navíos por el mar
    de gente armada por tierra;
    si no hubieren velas pronto,
    mis lindas trenzas pusiera,
    si no hubieren remos pronto
    mis lindos brazos pusiera,
    si no hubiere capitán
    yo me pondré a la bandera.
    Para que diga la gente:
    Viva, viva esta doncella
    que por salvar a su amor
    se echó ella a la tormenta.

    Qué bien cantáis y bailáis las bellas. Como el agua es la mujer, y no como hija del rey. En tierras con frío o sin frío, calma y paz cada vez más. Ojalá, Mar.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. PARA MAR CUANDO SEA ADOLESCENTE

      Nunca LA HIJA DEL REY;
      en todo caso, DE DIOS:
      Como agua es la mujer.

      LA NOCHE OSCURA
      POSTURA DE LA RANA
      AH COMPAÑERO

      Mujer-rana algo tarántula
      se nos convirtió este lunes
      en noche oscura del alma.




      Eliminar
    2. Para atrás se echó la rana
      y entonces el alquitrán
      se convirtió en agua clara.

      Eliminar
    3. EL DELANTAL
      DE MAR LA MARIPOSA
      QUE MUEVE AL MUNDO

      Eliminar
  2. UN BUEN ROMEO
    PIDE ESE ZARANDEO
    Y NO UN SAPO FEO

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Un buen Romeo
      clama ese zarandeo,
      no un sapo feo.

      El zarandeo
      del delantal de Mar:
      NO AL SAPO FEO.

      Eliminar
  3. PARA ANA Y MAR SI FUERA NECESARIO.

    «La carta de Teresa dio inmediato fruto. Ana de Jesús le pidió que fuera confesor del convento. En adelante, cada sábado Juan partiría a pie hacia Beas, vestido con su viejo hábito de tosco sayal. La distancia era de algo más de dos leguas. Tras un poco de subida, seguía la cresta de un cerro donde, por entre los pinos, se divisaban las altas montañas, y luego descendía por un sendero que serpenteaba hasta el valle. El mismo día empezaba a confesar a las monjas, y el domingo seguía; se sentaba en una silla que todavía se conserva y ellas se arrodillaban a sus pies. Como prescribía la regla, tanto el fraile que lo acompañaba como otra hermana se quedaban allí cerca, aunque sin poder oír, y naturalmente las hermanas iban cubiertas de un tupido velo de modo que él no pudiese ver sus rostros. Concedía a cada una un tiempo bastante prolongado, pues él se consideraba más un director espiritual que un confesor, y hablaba son amabilidad si bien, cuando la ocasión lo requería, también podía ser severo. Trataba de igual modo a cada hermana, sin mostrar ningún favoritismo, y rechazaba los pequeños regalos que era costumbre ofrecer a los confesores. Después, en el locutorio, leía pasajes de los Evangelios, haciendo comentarios que las llenaban de entusiasmo, pues si bien no gustaba de la retórica ni era predicador elocuente, hablaba con gran lucidez y fuerza de convicción.

    Se han conservado varias anécdotas acerca de su conversación. Una de las monjas, una muchacha sencilla llamada Catalina, que hacía de cocinera, le preguntó en una ocasión por qué cuando ella pasaba junto al estanque del jardín, las ranas que estaban sentadas en el borde se zambullían en el agua y se ocultaban. Fray Juan replicó que era el lugar en que se sentían más seguras. Tan solo allí podían defenderse y estar a salvo. Y así había de hacer ella, continuó diciéndole; huir de las criaturas y zambullirse en lo hondo y centro, que es Dios, escondiéndose en él. Muchos años después, en una carta a la priora, Juan le envió el siguiente mensaje: “Y nuestra hermana Catalina, que se esconda y vaya a lo hondo.”»

    A LA ESPERA DE ANTONIO HEREDIA ARMADA

    ResponderEliminar

Frescor