Hola, Mar. Pensábamos llevar este comentario al domingo 12 de marzo; a CEDIENDO EL PASO, entrada con mariposa y "no hay comentarios", Mariposa. Como allí se vería menos y además hoy también es domingo, será el primer comentario a tus buenos dibujos, empáticos y simpáticos. Algo de empatía y simpatía busca el cuento que le hemos copiado a Juan José Millás, un abuelo de Valencia, adonde en junio irán de excursión tu prima Ana y su amiga Luna.
El otro día nos trajo Inés una novela titulada SOLO HUMO (TÍA DE MAR / es para Inés, el título / que tú le das). Del humo saldrá un cuento para ti.
Macarena es una niña de cinco años que vive cerca de su abuelo. Te copiamos algo de lo que charlaron una tarde.
« El otro día, Macarena me dijo que le había ocurrido algo muy raro.
―Y no se lo he contado a nadie ―añadió.
―¿Qué fue? ―preguntó el abuelo.
―Me salió una mariposa blanca del oído. Estaba sola en casa porque mi madre había bajado al estanco. Yo estaba haciendo unas multiplicaciones pero las dejé para ir a la cocina a por una tableta de chocolate (!). Al abrir el armario sentí un picor en la oreja derecha, y al ir a rascarme con el dedo noté algo que trataba de abrirse paso. Tiré un poquito y enseguida salió una mariposa blanca, no muy grande, que revoloteó cerca del techo hasta posarse en la campana de la cocina. Lo increíble es que yo también era esa mariposa. Estaba en dos partes a la vez: sobre el suelo de la cocina, en forma de persona, y sobre la campana, en forma de mariposa. Y me miraba desde allí, alucinada; a ella, yo tranquila, porque de los 5 a los 11 o 12 años he decidido estar siempre en calma.
―¿Y qué pasó luego? ―volvió a preguntar el abuelo.
―Que escuché el ruido de la puerta y era mi madre, claro. Entonces la mariposa volvió al oído y se metió otra vez en él; de verdad, desapareció dentro de mi cabeza. Pero he pensado hacerla salir un poco cada día, porque será estupendo ver las cosas desde arriba pero sin creértelo mucho, y al mismo tiempo desde abajo, sin que te hagan daño.”
OTRA TARDE, MACARENA QUISO HABLAR CON SU ABUELO, PERO...
A ver si se nos ocurre algo para seguir con el cuento de la mariposa blanca.
De broma, en el haiku salen Romeos, pero también Romeas. La lágrima blanca no era mariposa, sino una verruga con forma de hojita que en la cara le salió a tu abuelo; y que tu abuela le quemó con un líquido algo abrasivo. Abrazos tuyos y nuestros.
(CON UNA LÁGRIMA BLANCA EN LA CARA) A tus Romeas has de querer mejor que a tus Romeos.
(PARA MAYORES) Honrarás a tus hijas, no a tus hijos.
Hola, Mar. Pensábamos llevar este comentario al domingo 12 de marzo; a CEDIENDO EL PASO, entrada con mariposa y "no hay comentarios", Mariposa. Como allí se vería menos y además hoy también es domingo, será el primer comentario a tus buenos dibujos, empáticos y simpáticos. Algo de empatía y simpatía busca el cuento que le hemos copiado a Juan José Millás, un abuelo de Valencia, adonde en junio irán de excursión tu prima Ana y su amiga Luna.
ResponderEliminarEl otro día nos trajo Inés una novela titulada SOLO HUMO (TÍA DE MAR / es para Inés, el título / que tú le das). Del humo saldrá un cuento para ti.
Macarena es una niña de cinco años que vive cerca de su abuelo. Te copiamos algo de lo que charlaron una tarde.
« El otro día, Macarena me dijo que le había ocurrido algo muy raro.
―Y no se lo he contado a nadie ―añadió.
―¿Qué fue? ―preguntó el abuelo.
―Me salió una mariposa blanca del oído. Estaba sola en casa porque mi madre había bajado al estanco. Yo estaba haciendo unas multiplicaciones pero las dejé para ir a la cocina a por una tableta de chocolate (!). Al abrir el armario sentí un picor en la oreja derecha, y al ir a rascarme con el dedo noté algo que trataba de abrirse paso. Tiré un poquito y enseguida salió una mariposa blanca, no muy grande, que revoloteó cerca del techo hasta posarse en la campana de la cocina. Lo increíble es que yo también era esa mariposa. Estaba en dos partes a la vez: sobre el suelo de la cocina, en forma de persona, y sobre la campana, en forma de mariposa. Y me miraba desde allí, alucinada; a ella, yo tranquila, porque de los 5 a los 11 o 12 años he decidido estar siempre en calma.
―¿Y qué pasó luego? ―volvió a preguntar el abuelo.
―Que escuché el ruido de la puerta y era mi madre, claro. Entonces la mariposa volvió al oído y se metió otra vez en él; de verdad, desapareció dentro de mi cabeza. Pero he pensado hacerla salir un poco cada día, porque será estupendo ver las cosas desde arriba pero sin creértelo mucho, y al mismo tiempo desde abajo, sin que te hagan daño.”
Hola, Mar:
ResponderEliminarOTRA TARDE, MACARENA QUISO HABLAR CON SU ABUELO, PERO...
A ver si se nos ocurre algo para seguir con el cuento de la mariposa blanca.
De broma, en el haiku salen Romeos, pero también Romeas. La lágrima blanca no era mariposa, sino una verruga con forma de hojita que en la cara le salió a tu abuelo; y que tu abuela le quemó con un líquido algo abrasivo. Abrazos tuyos y nuestros.
(CON UNA LÁGRIMA BLANCA EN LA CARA)
A tus Romeas
has de querer mejor
que a tus Romeos.
(PARA MAYORES)
Honrarás a tus hijas, no a tus hijos.